¡Abajo la perfección!

¡Abajo la perfección!

¿Cuántas veces has sentido que tenías que ser perfectx? ¿Que tenías que ser el/la mejor amigx, mejor hijx, mejor hermanx, mejor pareja, mejor trabajadorx… mejor todo? ¿Y lo has conseguido?  

Cuando miramos las redes sociales, parece que todo el mundo tiene una vida perfecta. Que se quiere mucho con su pareja, que está muy guapx y feliz; que la familia le adora, el trabajo le va estupendo, e incluso sus mascotas son más monas que las tuyas. ¿Y tú? Pues coges, y empiezas con un discurso interno de lo que “tendrías” que hacer, con castigos asociados como “tú no vales” o “no lo estás haciendo suficientemente bien”. Quizás, incluso, te preguntas cómo narices se lo hacen. 

Y llegas a un punto en el que todo se hace bola, porque no puedes ser siempre el/la mejor en todo, ni despuntar en todos los ámbitos. Discúlpanos para hacerte esta revelación, pero es cierto. Porque, ¿sabes qué pasa? Que no lo hacen. Que obviamente tienen altibajos; que a veces no llegan al trabajo o tienen discusiones con su mejor amiga. Porque no podemos ser perfectxs.  

¿Por qué queremos serlo? Cada persona tendrá su motivación, pero una de las más comunes es ser aceptadx. Si soy perfecto, me valorarán y me querrán: mis padres, mis amistades, la pareja, en el trabajo, en las actividades de ocio. Ser admiradx seguro que nos llevará a ser aceptadx.  

Pero la contraposición a todo esto es el planteamiento de que, si fallo, pienso que ya no me aman. Que ya no me quieren. Y, por tanto, no me puedo permitir fallar. Y me presiono, me obligo, me sobro-exijo, hasta niveles de quizás caer enfermx. Hay quién, incluso, se maltrata por haber enfermado. Qué frustrando tiene que ser, ¿no? Y qué ansiedad más intensa al intentar controlarlo todo, cuando no es viable.  

Así pues, ¡hoy reivindicamos nuestro derecho a ser imperfectxs! A hacer algo no tan bien, o a medias, o que quizás nos cueste. A equivocarnos como base de nuestro aprendizaje. A mejorar en diferentes aspectos de nuestra vida al ritmo que podemos sostener. Y, sobre todo, a no llegar a todo.   

Si hacemos esto, os aseguramos que tendremos una vida igual de imperfecta, pero mucho más amable, tranquila y justa hacia nosotros mismas y mismos. ¡Y con menos ansiedades!  

¡Esperamos que seáis muy imperfectxs y que tengáis un mucho buen día! ¡Hasta el próximo miércoles!    

El Equipo de Somni Psicologia  

Agresividad infantil

Agresividad infantil

Todxs en algún momento hemos vivido de primera mano una rabieta, ya sea una propia cuando éramos peques en algún momento de rabia o frustración, o bien sea una ajena en algún niño o niña de nuestro entorno.  

Y es que las rabietas son algo normal, una manera que tienen los y las peques para hacernos saber que no están conformes con algo, que algo no les gusta o que se sienten disgustadxs. Las rabietas son algo adaptativo que, poco a poco y con el tiempo, aprenderán a gestionar, adquiriendo las herramientas para expresar esa disconformidad de otras maneras.  

Pero, ¿qué pasa cuando estas rabietas van acompañadas de agresividad, ya sea hacia unx mismx o hacia otra persona?  

Esos momentos generan en las personas adultas emociones complejas y generalmente desagradables, y tendemos a querer parar lo antes posible esa conducta y terminar con esa situación que genera mucho malestar.  

¿Qué podemos hacer ante este tipo de ocasiones? 

En primer lugar, poner el foco en ambas partes. No sólo en lo que está diciendo o haciendo el niño o niña, sino también poner el foco en nosotrxs, es decir, plantear qué me está generando a mi como adultx esta situación. Porque muchas veces aquello que yo estoy sintiendo en ese momento, va a influir en la manera que voy a actuar ante esa situación.  

Es importante que, a pesar de que esa situación nos genere emociones desagradables, mostremos neutralidad y seguridad a la hora de actuar, y que todo aquello que nos pueda estar afectando a cómo estamos viviendo esa situación (cansancio, frustración, agobio…) no nos afecte en la gestión de la situación.  

Una vez controladas nuestras emociones, debemos proceder a garantizar la seguridad de nuestrx peque, en el caso de autoagresiones; o del otro niño o niña, en el caso de agresiones ajenas. ¿Cómo hacemos eso? Marcando un límite claro y físico para finalizar esa agresión. El niño o niña en ese momento no está siendo capaz de controlar sus emociones, por lo que necesita que nosotros seamos ese control que no está pudiendo ejercer.  

Una vez finalizada y controlada la agresión, es el momento de preguntarnos, ¿qué puede haber originado esa conducta? Recalcamos que no le preguntamos al o a la peque, sino a nosotrxs mismos. Y es que, en ese momento de pico emocional, el niño o niña no va a poder razonar, no va a mostrarse abiertx a escucharnos ni a comunicar, por lo que intentar indagar o debatir con él o ella en ese momento va a ser inútil, al igual que intentar darle un discurso respecto a la agresión.  

Así que lo que haremos es, mediante el contexto y lo que ha podido suceder antes de la agresión, intentar averiguar qué creemos que puede estar pasando y qué puede haberle hecho reaccionar así. 

Mientras pensamos qué puede haber pasado, nuestra respuesta va a ser mantenernos cerca, es decir, físicamente disponibles, dejándole espacio al niño para que poco a poco, la intensidad de su emoción disminuya y esté preparado para comunicarse con nostroxs.  

Hay que tener en cuenta que hay peques que van a poder relajarse y bajar la intensidad de su emoción de manera autónoma, mientras que hay otros que van a necesitar más de nuestro acompañamiento. Pero debemos recordar que en ese momento no lo estamos educando respecto al conflicto que acabamos de vivir, sino que estamos acompañando la gestión de la emoción para poder gestionarlo con mucha más calma. 

Durante ese proceso, podemos ofrecer al niño o niña una muestra de cariño o contacto, por si puede ayudarle. Y es que a pesar de que más adelante vamos a tener que educarle sobre la conducta que acaba de realizar, ahora puede necesitar de ese abrazo o de esa muestra de cariño para regularse y para ayudar a calmarse y hacerlo sentir querido y acompañado: “quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. 

Cuando nos encontramos en el punto en el que el niño o niña ha podido regular la intensidad de su emoción, podemos pasar a validarla. Es importante ayudarle a poner palabras a aquello que ha pasado y que ha sentido, pero sobre todo que se sienta comprendidx: “Te ha hecho enfadar mucho que te quitaran tu juguete, ¿verdad?”. En ese proceso debemos intentar empatizar y conectar, des de su perspectiva, con aquello que nos está contando para ayudarle a expresarlo, aunque no estemos de acuerdo con lo que ha dicho o ha hecho.  

Y después de todo este proceso, llegamos al punto final: educar. Y es que en ese momento sus revoluciones e intensidad emocional han bajado y es un bueno momento para hablar sobre lo que ha pasado, sus conductas, alternativas a ese comportamiento, las emociones de los demás, soluciones una vez ha realizado la conducta…  

Finalmente, una vez cerrado todo lo anterior, es un buen punto para hablar con él o ella sobre las consecuencias que va a tener dicha agresión, estableciendo unos límites y consecuencias claros.  

Esperamos que el artículo os haya resultado interesante, ¡volvemos la semana que viene! 
 

El Equipo de Somni Psicologia 

Funciones ejecutivas: como organizarnos

Funciones ejecutivas: como organizarnos

Hoy os hablaremos sobre cómo nos organizamos, ¡y os facilitaremos algunos tips para ello! 

Actualmente, y dada la sociedad actual, tenemos poco tiempo para nosotrxs mismxs. Eso hace que vayamos siempre corriendo de un lado a otro y estemos pensando de manera frecuente si se nos olvida algo o si estamos haciendo todo aquello que tenemos en nuestra cabeza. 

Es importante saber priorizar, delegar, calendarizar y evitar ciertas tareas para mantener una organización y estar más tranquilxs durante el día o las semanas. 

Hay gente que la organización se le da muy bien y les es funcional; y hay otras personas que conciben organizarse como una pérdida de tiempo. Bien sea porque luego no siguen lo organizado, o porque pierden minutos por culpa de planificarse. Hay maneras y maneras de organización, pero lo más importante es saber qué priorizar según tu día a día y tus responsabilidades vitales.  

Hoy os proponemos una tabla que, seguro que algunxs ya conocéis dada su practicidad, o su pertinente explicación que quizás vuestrx psicologx de confianza os haya brindado. 
Es importante hacer una lista con todas las tareas que hay que hacer, aunque algunas de ellas no sean de trabajo o estudios. Apuntaremos todo aquello que en nuestra cabeza tenemos pensado hacer, ya sea de ocio, espacio personal, entre otras.  
Una vez tengamos la lista debemos ir analizando si estas tareas son urgentes, no urgentes, importantes o no importantes, para saber dónde iría cada una y así ver como poder tener tiempo para todo o si necesitamos delegar o elegir.  
A continuación, se muestra la tabla para que lo podáis hacer de una manera fácil y sin perder mucho tiempo. Cada cuadrante tiene su objetivo, que indica qué hay que hacer con la tarea y cuánta prioridad debemos darle.  

   

TAREA URGENTE 

 

 

TAREA NO URGENTE 

 

 

TAREA IMPORTANTE 

 

PRIORIZAR 

 

CALENDARIZAR 

 

TAREA NO IMPORTANTE 

 

DELEGAR 

 

EVITAR  

Esperemos que os sirva el recurso facilitado y que, si lo ponéis en práctica, ¡nos comentéis cómo os ha ido! ¡Nos vemos el próximo miércoles! 

 
El Equipo Somni Psicologia 

La importancia de expresarse en el ámbito laboral

La importancia de expresarse en el ámbito laboral

Equip laboral

Hoy queremos hablar sobre la importancia de tener un buen ambiente en el ámbito laboral.  
Pasamos muchas horas dedicando el tiempo a nuestro trabajo, casi nos atreveríamos a decir la mayor parte de nuestro tiempo, por lo que creemos que es muy importante hablar sobre cómo conseguir, en la medida de lo posible, sentirnos comodxs durante las horas invertidas.  

 
A veces, trabajar en equipo puede tener inconvenientes: diferentes ritmos, diferentes puntos de vista, diferentes estilos de comunicación… y eso puede repercutir a nuestras emociones. 
Para ello creemos que es necesario poder tener un espacio semanal o mensual en el horario laboral, donde se puedan expresar de manera asertiva nuestras emociones, las cosas que nos hacen sentir mal o incomodxs y, por supuesto, aquellas cosas con las que estamos a gusto y nos facilitan la estancia en el trabajo.  

Así pues, queremos promover que toda empresa destine un breve tiempo durante la jornada laboral para que todxs lxs trabajadorxs puedan expresar como se sienten, sobre todo a nivel de compañerismo. Es decir, damos importancia a que la relación con los componentes del equipo sea lo más cómoda posible y que se pueda ser lo más transparente posible entre ellxs. De esta manera conseguiremos que lxs trabajadorxs puedan comunicar sus necesidades o sus puntos de vista sobre el equipo, sin juzgar a lxs demás, pero dándole importancia a fomentar la comunicación emocional. A través de esta iniciativa, conseguiremos un ambiente laboral mejor y seguramente una mayor optimización en los resultados de la empresa, porque el estado de ánimo influencia mucho en como realizamos nuestras tareas y, si conseguimos un ambiente cálido y transparente, conseguiremos trabajadorxs más eficientes.  
 
En cualquier ambiente laboral la gente habla con lxs compañerxs de más confianza, de lxs unxs y de lxs otrxs “por las espaldas”, y esa comunicación viene dada o bien por el miedo de confrontar, o bien por miedo a enfrentarnos a comentar lo que nos molesta y, además retroalimenta a emociones de rabia o disconformidad, generando un ambiente tenso y desagradable que repercutirá a las tareas del trabajo. Además, no comunicar cómo nos sentimos con el equipo puede conllevar graves consecuencias, como ansiedad, estrés, mal rollo con lxs compañerxs o distancia entre ellxs, y con lo cual puede interferir en el desarrollo de las tareas compartidas.  
 
Finalmente destacar que no todo el mundo tiene un ritmo o una eficacia en el trabajo igual y esto puede “quemar” a buenxs trabajadorxs, incitando a un cambio laboral que puede arreglarse con estos espacios de comunicación. Además, fomentar espacios de comunicación puede aportar a la empresa más ideas o iniciativas que, si no existieran estos espacios libres para comunicarse, nunca saldrían a la luz y se estarían perdiendo mejor resultados a nivel empresarial.  
 
Esperemos que os haya gustado nuestra entrada, ¡hasta el próximo miércoles! 

 

El equipo de Somni Psicologia 

El arte de no compararse

El arte de no compararse

¿Quién no se ha comparado nunca con los demás, con un/a amigo/a quizás, con una pareja, un/a compañero/a de trabajo o simplemente con un/a desconocido/a que se cruza contigo en la calle? 

Compararse con la gente puede traernos emociones desagradables, tales como infelicidad, frustración, desesperanza o tristeza. Además casi siempre aparece envidia, que en la mayoría de ocasiones no es una envidia sana.  

Compararnos nos disminuye la autoestima, por el simple hecho de que dejamos de enfocarnos en nuestras habilidades para evaluarlas y hacer un análisis de las del resto. Es muy fácil ver los puntos fuertes de los y laas demás, pero valorar los nuestros no lo es tanto.  

Muchas veces son comparaciones automáticas, e incluso intrusivas. Eso denota que no demandan un esfuerzo cognitivo pero si que nos consume nuestro tiempo. Al tratarse de comparar alguna habilidad o aspecto personal con el de otros/as, el proceso cognitivo contiene o desarrolla una carga emocional; en algunas ocasiones leve, pero en muchas severa. Lo que provoca que esta comparación vaya apareciendo en nuestro día a día y se vaya desarrollando cada vez más, buscando la perfección y siendo muy exigentes con nosotros y nosotras mismas.  

Las consecuencias de las comparaciones también pueden influir en nuestro circulo social o en nuestras interacciones, puesto que si me estoy evaluando frecuentemente con los y las demás, inhibiré más mi opinión, me sentiré menos que estas personas, o bien mi inseguridad crecerá.  

También nos influye en nuestro estado de ánimo, ya que disminuirá nuestra valía personal, lo que pensamos sobre nuestra forma física, cognitiva, intelectual; lo que opinamos sobre nuestros valores, nuestras creencias e incluso nuestra personalidad.  

Es importante focalizarnos en nosotras y nosotros mismos, retarnos y modificar aspectos que no nos gusten, pero solo porque creemos que son imprescindibles o positivos y no por querer ser como otra persona o por tener la aprobación del resto. 

 

¿Qué opinas tú? ¡Esperamos que te haya gustado esta reflexión! ¡Hasta la semana que viene! 

 

El Equipo de Somni Psicologia 

Herramientas para tomar consciencia sobre nuestro estado anímico

Herramientas para tomar consciencia sobre nuestro estado anímico

Hoy os hablaremos sobre cómo ser conscientes de nuestros bajones o subidones de estado de ánimo. Es importante saber que nuestro estado de ánimo puede venir dado por alguna situación por la que hayamos pasado, o por algún pensamiento intrusivo que tengamos de manera constante y que cambie nuestro humor o lo influencie.  
 
A veces, cuando algo no nos sale bien o nos preocupa, podemos tener un humor más apático o triste, y eso a veces nos lleva a pensar en todas las situaciones “preocupantes” o todos los pensamientos “desagradables” que hemos tenido en los últimos días, meses o años. ¿No os ha pasado nunca que, cuando estamos mal, tenemos la impulsividad de pensar en todo lo malo? ¿O que cuando os sentís tristes o apáticos os ponéis música triste para promover aún más ese sentimiento? 

Es importante aceptar nuestro estado de ánimo y nuestras situaciones, aunque estas no sean del todo agradables, pues cuanto más intentemos esconderlas, con más precisión y frecuencia aparecerán en forma de pensamiento, con una carga emocional muy elevada que hará que nuestro humor cambie.  
 
Hoy os recomendamos algunas estrategias para tener consciencia de nuestro humor en el día a día y ver cómo podemos conseguir que los días grises sean menos grises.  
La vida, como hemos escrito reiteradas veces, va muy rápido y a veces no tomamos consciencia de qué hacemos en nuestro día a día. Lo primero que podemos hacer es ser conscientes de las cosas que promueven un estado de ánimo positivo, y las cosas que nos quitan energía y que por tanto fomentan un estado de ánimo negativo.  

¿Cómo podemos hacerlo? Os recomendamos varias actividades:

  1. Daylio. Es una aplicación gratuita que se encarga de registrar que actividades hacemos a lo largo de nuestro día (por ejemplo: deporte, beber agua, sueño temprano, familia, cita…). Es una buena herramienta porque puedes crear todas las actividades que realizas a lo largo del día de forma personalizada, es decir, las podéis escribir vosotros/as mismos/as. Esta aplicación te hace valorar cómo te has sentido (con una escala de: súper bien, bien, meh, mal, muy mal). Una vez marcas tu estado anímico, debes marcar qué actividades has realizado a lo largo del día. De este modo, podrás ser consciente de cuando los días van mejor o peor en función de las actividades que has realizado.  
  2. Banco de energía. ¡Es un recurso fácil y muy útil! Se trata de hacer una tabla donde separamos actividades que nos dan energía a lo largo del día y actividades que nos quitan energía. Puntuamos del 0% al 100% cuanta energía nos da o nos quita y cada noche ponemos qué cosas hemos hecho que nos han dado energía, y qué cosas nos la han quitado. Sumamos las puntuaciones y miramos la diferencia entre energía sumada y restada. Debemos conseguir que el día siempre acabe en positivo, es decir, si acabamos en negativo debemos de realizar una actividad que nos ofrezca energía positiva y así poder acabar el día en positivo. Sirve para darnos cuenta de aquellas cosas que nos quitan energía y poder dejar de hacerlas o, si no se pueden controlar, anticipar qué nos va a repercutir y poder procesarlo de la manera más neutra posible. 
  3. Mood tracker. Es una herramienta que sirve para ir registrando nuestro estado de ánimo a través de la pintura. En internet tenéis descargables gratuitos y podéis escoger el que más os guste; los hay de árboles, globos, animales, entre otros. La instrucción es hacer una leyenda de colores (por ejemplo, amarillo contento, rojo enfadado…) e ir pintando cada día el “mood” en el que os encontráis. Así podréis ver cómo ha ido la semana e intentar reflexionar el por qué. 

 

Esperemos que os sirva, es importante que tengáis en cuenta que son herramientas que requieren que seamos constantes para ver la evolución y para poder ser conscientes de cómo nos encontramos a lo largo de nuestra semana, mes o año. 

¡Hasta la semana que viene! 

 

El Equipo de Somni Psicologia

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