El arte de no compararse

¿Quién no se ha comparado nunca con los demás, con un/a amigo/a quizás, con una pareja, un/a compañero/a de trabajo o simplemente con un/a desconocido/a que se cruza contigo en la calle? 

Compararse con la gente puede traernos emociones desagradables, tales como infelicidad, frustración, desesperanza o tristeza. Además casi siempre aparece envidia, que en la mayoría de ocasiones no es una envidia sana.  

Compararnos nos disminuye la autoestima, por el simple hecho de que dejamos de enfocarnos en nuestras habilidades para evaluarlas y hacer un análisis de las del resto. Es muy fácil ver los puntos fuertes de los y laas demás, pero valorar los nuestros no lo es tanto.  

Muchas veces son comparaciones automáticas, e incluso intrusivas. Eso denota que no demandan un esfuerzo cognitivo pero si que nos consume nuestro tiempo. Al tratarse de comparar alguna habilidad o aspecto personal con el de otros/as, el proceso cognitivo contiene o desarrolla una carga emocional; en algunas ocasiones leve, pero en muchas severa. Lo que provoca que esta comparación vaya apareciendo en nuestro día a día y se vaya desarrollando cada vez más, buscando la perfección y siendo muy exigentes con nosotros y nosotras mismas.  

Las consecuencias de las comparaciones también pueden influir en nuestro circulo social o en nuestras interacciones, puesto que si me estoy evaluando frecuentemente con los y las demás, inhibiré más mi opinión, me sentiré menos que estas personas, o bien mi inseguridad crecerá.  

También nos influye en nuestro estado de ánimo, ya que disminuirá nuestra valía personal, lo que pensamos sobre nuestra forma física, cognitiva, intelectual; lo que opinamos sobre nuestros valores, nuestras creencias e incluso nuestra personalidad.  

Es importante focalizarnos en nosotras y nosotros mismos, retarnos y modificar aspectos que no nos gusten, pero solo porque creemos que son imprescindibles o positivos y no por querer ser como otra persona o por tener la aprobación del resto. 

 

¿Qué opinas tú? ¡Esperamos que te haya gustado esta reflexión! ¡Hasta la semana que viene! 

 

El Equipo de Somni Psicologia 

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