¿Qué motivación tengo?

Ponte en situación: tienes una afición. Algo que te encanta hacer, que disfrutas muchísimo. Por ejemplo: haces maquetas en miniatura de ciudades. Es una actividad que te gusta mucho hacer, y te resulta súper entretenida.  

Y un buen día, decides que, ¿por qué no? Poner estas maquetas a la venta. ¡Y se venden! ¡Hasta el punto que puedes empezar a dedicarte únicamente a hacer maquetas! ¡Qué gran noticia!  

Pero, al cabo de de unos meses, cada vez hay menos demanda. Y, si no las compran, ¿por qué vas a dedicar tanto tiempo, esfuerzo y dinero en material? Sientes frustración y decepción, y ya no tiene sentido intentarlo tanto si no se reconoce.  

¿Has visto qué ha pasado aquí? ¿Qué ha pasado con la motivación? ¡Te lo explicamos!  

  

Primero, tenemos que entender qué es la motivación exactamente. Podríamos definirla como el motor de nuestra conducta; como la energía que nos lleva a que realicemos determinadas acciones. Si nos sentimos motivadas y motivados, nos será más fácil planificar, estructurar e iniciar pasos hacia los objetivos que nos planteamos. Si no sentimos motivación, la pereza y el sobre esfuerzo nos agotarán, y probablemente no llegamos a ninguna meta concreta.  

   

¿Y siempre viene de dentro, la motivación?  

Es indiscutible que la energía que nos mueve a hacer las cosas es interna de cada cual (¡ojalá existiera la pastilla de la motivación!) pero la fuente puede venir de dentro o de fuera. Es decir, nos podemos encontrar dos tipos de motivación; la intrínseca y la extrínseca.  

  

La motivación intrínseca es aquella que proviene del simple disfrutar de aquello que hacemos. Cuando nos gusta, nos genera curiosidad, nos supone un reto; es la motivación intrínseca la que nos lleva a hacerlo. Si a mí me motiva correr una maratón, será porque el reto me resulta estimulante; me siento satisfecho/a cuando entreno y cuando la realizo. Como ya te estarás imaginado, estimado/da lector/a, ¿esto va mucho a gustos!  

  

Por otro lado, la motivación extrínseca, es aquella que nos aparece cuando obtenemos recompensas o premios por aquello que hacemos, y/o evitamos consecuencias negativas o castigos. Si yo cuando tengo prisa no me pongo a 200km/h por la autopista, en parte puede ser que sea para evitar una multa.  

  

Así pues, ¿pueden haber algunos momentos en que se mezclen o se alteren ambas motivaciones? ¡Por supuesto! Un ejemplo puede ser nuestro trabajo. Quizás nos encanta el trabajo que realizamos, y nos resulta súper interesante, de forma que en parte lo hacemos por la motivación intrínseca del trabajo mismo. Pero un lunes lluvioso a las 7 de la mañana, si nos levantamos para ir a trabajar cuando tenemos muchísimo sueño, probablemente sea por la motivación extrínseca; si no vamos, perderemos dinero. Evitamos, así, una consecuencia negativa.  

  

Pero, ¿hay una motivación mejor que la otra?  

  

Realmente ambas son útiles y nos ayudarán a hacer todo aquello que nos hemos propuesto, pero es cierto que la motivación extrínseca tiene un inconveniente importante: no depende de nosotrxs. Dependiendo de las expectativas que yo tenga sobre cómo tiene que ser recompensado este esfuerzo, si no recibo lo que considero que me corresponde, probablemente sienta frustración y deje de sentirme motivado/da. Cómo podría ser el caso de muchas personas que sienten que no son valoradas a su trabajo, y por tanto ya no ponen las mismas ganas que quizás ponían al principio.  

  

En ocasiones, nos puede pasar lo que hemos explicado al principio: que una actividad que inicialmente se realizaba con una motivación intrínseca, pase a realizarse con una motivación extrínseca. Cuando esto nos pasa, puede ser que acabamos abandonando aquella afición, ¡o que incluso le cogemos manía!  

  

Por lo tanto, en conclusión, nos interesará encontrar maneras de que nuestros objetivos, metas y propósitos estén mediados mucho más por la motivación intrínseca, ¡puesto que será mucho más estable en el tiempo!  

 

  

¡Esperamos que te haya resultado interesante! ¡Hasta el próximo miércoles!  

  

  

  

El Equipo de Somni Psicologia 

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