TEA a lo largo del ciclo vital

Hoy volvemos a hablar sobre el Trastorno del Espectro del Autismo en las diferentes etapas vitales. Como hemos dicho varias veces en nuestras entradas de blog, cada persona es única, así que, aunque haya síntomas comunes y compartidos en las personas con diagnóstico del TEA, no podemos esperar que todas muestren las mismas características o de igual manera. El TEA es muy amplio y su presentación es muy distinta en cada persona. 

Algunos indicadores del diagnóstico en bebés o niños/as muy pequeños/as suelen ser movimientos repetitivos y búsqueda sensorial a través de alguno de los cinco sentidos. A veces, aparecen conductas que nos hacen pensar en la presentación de problemas o dificultades auditivas, dado que pueden no responder a su nombre o ignorar algunas demandas realizadas por sus referentes. Durante la primera infancia también puede observarse un juego repetitivo, es decir, el niño o niña tiende a repetir el mismo juego, con la misma historia y las mismas acciones. Siente seguridad y control, y puede aparecer estimulación o regulación sensorial. En ocasiones, los y las peques pueden realizar conductas que dan la impresión de que no temen a situaciones peligrosas, como si no desarrollaran la sensación de peligro. Pueden aparecer hipersensibilidades, del estilo: “mi hijo/a no tolera algún sonido”, “tiene arcadas con alguna textura de algún alimento”, “le molestan las etiquetas de las camisetas”, “quiere ir en chándal”. O bien pueden presentar alguna hiposensibilidad, como por ejemplo: “cuando era pequeño/a se rompió la clavícula y no sintió dolor”.  

Durante la adolescencia o la segunda etapa vital, empiezan a aparecer dificultades más del tipo social, pues les cuesta relacionarse con sus iguales. Muchas veces no entienden las actuaciones de sus amigos o amigas, o les cuesta apreciar las indirectas, metáforas, ironías y frases hechas, entre otros. Tiene un lenguaje muy literal y poco recíproco, siendo su comunicación muy práctica, objetiva y a veces unidireccional. Esto implica que pueden estar mucho rato hablando de sus intereses sin interesarse por la otra persona. No lo hacen con mala intención, pero consecuentemente pueden encontrarse con rechazos sociales. Las dificultades nombradas durante la primera infancia suelen seguir dándose, aunque si han iniciado un tratamiento temprano pueden verse muy reducidas, incluso pueden ser funcionales y no llamar la atención a ojos de personas neurotípicas.  

Durante la adultez, muchas personas con TEA suelen ser funcionales, prácticas y tener un grupo social de referencia que los comprende, que entiende sus particularidades y que no se oponen o se sienten mal por sus actuaciones o verbalizaciones. Contrariamente, algunas personas pueden presentar aislamiento social por no entender al resto de la sociedad y sentir mucha ansiedad por ello.  
 
Estas son algunas de las características que presentan las personas con TEA, ¡hay muchas más! Si queréis saber más, podéis pedir información sobre el Taller para Familiares de niños y niñas con TEA que realizaremos durante la última semana de junio y la primera de julio, durante 4 sesiones, donde se ofrecerán pautas de actuación y se explicaran las características y la neurofisiología de personas con dicho diagnóstico.  

¡Que tengáis un buen miércoles!  

El Equipo de Somni Psicologia

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